Este nuevo enfoque activa conexiones sin precedentes entre la investigación científica, el conocimiento aplicado y la sabiduría tradicional, involucrando a actores urbanos, regionales y nacionales comprometidos con la mejora de las prácticas alimentarias. Reúne datos, estrategias e iniciativas para ofrecer soluciones, redes y resultados tangibles basados en pruebas científicas y guiados por un enfoque sostenible, participativo, inclusivo y basado en derechos.
Este marco otorga legitimidad a los procesos y políticas públicas basados en la ética, el rigor científico, la coherencia y la responsabilidad. Una prioridad fundamental es salvaguardar los ecosistemas naturales y las sociedades humanas para las generaciones futuras, fomentando la coexistencia y el desarrollo compartido.